Con un Sexto Zumbido


Zumbidos de Portugalete es nuestro sexto zumbido. Un zumbido que, con sus particularidades, comparte muchas inquietudes y reflexiones de los anteriores zumbidos: Getxo, Ermua, Tolosaldea, San Franzisko o Mouraria.

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En nuestro contexto actual, personas y territorios están íntimamente relacionados. Las fronteras físicas siguen constituyendo una barrera difícilmente superable para muchas personas, pero son las fronteras legales las que restringen la obtención de la condición de ciudadanía y el ejercicio de derechos y deberes. Uno de los pilares de la Unión Europea es la libre circulación de personas en base al Acuerdo de Schengen. Su aplicación genera una dicotomía entre nacionales de los países miembros y aquellas personas que provienen de países sin acuerdos de llegada, que produce situaciones de exclusión y discriminación que se acentúan y se ven agravadas por el sensacionalismo de los medios y la crisis económica.

“La crisis ha afectado mucho a las personas inmigrantes, estamos hablando de una ley de extranjería que es muy dura, que es muy limitante, y unido a ello también nos preocupa mucho el imaginario social que se está construyendo con respecto al colectivo inmigrante… Esta situación criminaliza a las personas inmigrantes y les culpabiliza de una situación de la que son víctimas y nunca son responsables”.
Mabi Laiseca

Contradictoriamente a la existencia de indestructibles fronteras físicas y simbólicas, nuestro mundo está cada vez más globalizado. Internet y el capitalismo basado en el libre comercio, que nos percibe como potenciales personas consumidoras, nos crea la ilusión de un mundo sin fronteras y libre, donde todos y todas tenemos las mismas oportunidades. Lo que genera falsas expectativas para realizar nuestros legítimos proyectos de vida en determinados territorios.

“No es como, a veces, nos pintan allá. Aquí se sufre”
Francis Sevilla

Los fenómenos migratorios tienen una dimensión mundial y atemporal;  están presentes en todas las épocas de la historia y en todas las regiones de nuestro planeta. Estos movimientos de la población se han venido incrementando, sobre todo, por el enorme desarrollo de los medios de transporte y comunicación. En términos generales, las personas que se desplazan por razones económicas, pero también por motivos políticos, sociales, religiosos o derivados de conflictos bélicos.

“La vida es una migración. Las personas migran allá donde está su trabajo, su vida”
Zumaia*

Entonces, si la inmigración es una característica del ser humano y esta, tal y como afirma Sami Naïr en su artículo publicado en el País, organizada y controlada es siempre una oportunidad para los países de origen y de acogida, aun en período de crisis; ¿por qué seguimos levantando muros?, ¿por qué aún no hemos evolucionado hacia una ciudadanía universal independientemente del país de origen de las personas?

En mi opinión, esta parálisis  nace de un sentimiento: el miedo. El miedo a lo desconocido, a perder nuestros derechos, nuestra identidad y nuestra historia.

“Relacionarnos con gente diferente o muy diferente nos saca de nuestra zona de seguridad y esto nos genera miedo. Nos hace tambalear ciertos pilares de seguridad”
Gorka Ruiz

Las experiencias que coleccionamos en nuestra infancia se convierten en parte inseparable de nuestra identidad como ser humano. Las costumbres y las tradiciones nos conectan con nuestras raíces culturales y familiares estableciendo un vínculo muy difícil de romper.

Las personas extranjeras se encuentran al llegar a un nuevo país en un estado de dualidad, por una parte van perdiendo el contacto con la familia y con sus raíces, y, por otro, todavía no se sienten parte del nuevo país que habitan. El Doctor Joseba Achótegui definió este estado de estrés como el Síndrome de Ulises.

“Al principio fue duro, fue muy duro. Yo sentía frío por dentro y por fuera. Por fuera porque hacía fío, y por dentro porque estaba solo”
Boni Ofogo

“Cuando llegas a un país, es como que vuelves a nacer. Vuelves a socializar, a conocer gente, a conocer un entorno, a hacerte a una cultura nueva”
Janet Paneso

En este contexto la integración se convierte en algo complejo en el que ambas partes tienen que dar mucho. Es por eso que los espacios de encuentro son una pieza clave para superar estas barreras. Son una buena herramienta para establecer nuevas formas de relación y  para, en un futuro, poder soñar con una convivencia en clave intercultural.

En Zumbidos de Portugalete muestra una celebración muy especial. La fiesta de nacimiento marroquí de la hija de Mourad. Tuvo lugar en la sala multiusos de la Asociación Porturaíces, que pertenece a la parroquia Nazaret. Entre los invitados había vecinos y vecinas de Portugalete de distintas procedencias: Rumania, Ecuador, Colombia, Marruecos, Sahara y, por supuesto, jarrilleros y jarrilleras de toda la vida. La música del grupo marroquí Gnawa Zabaloetxe amenizó la fiesta y revolucionó el barrio con un colorido y atronador pasacalles.

Mourad

“Me siento muy integrado aquí pero las raíces van en la sangre y nunca se olvida….Además una cosa buena, la gente de aquí, (Portugalete) se han sentido muy contentos con nuestra cultura y las cosas que han visto”
Mourad Tekki

La educación es un factor fundamental en la construcción de una sociedad plural. En Portugalete existen diferentes iniciativas interculturales que nacen en el ámbito educativo. La asociación Belatzak Eskaut Taldea colabora para los campamentos de verano con senegaleses. De este modo los jóvenes conocen de primera mano otras realidades.

El colegio Santa María propone a sus alumnos de 1º de Bachillerato la participación en un proyecto Educativo Solidario.

“Yo he estado con un niño pakistaní que no hablaba nada de castellano y mi tarea consistía en enseñarle palabras”
Ane Ramírez

“El objetivo es que el alumnado más mayor conozca la realidad social más cercana”
Sonia Acero

Un grupo de padres y madres de distintas nacionalidades, cuyos hijos e hijas van al Colegio Ruperto Medina, se reúnen para hablar sobre sus costumbres y conocerse mejor.

“Yo hablo de mi país (Sahara), la otra habla de Ecuador….y así nos conocemos”
Mariem Mahfoudh

La asociación Yapele Beer Thielane formada por senegaleses representan una nueva figura: el inmigrante cooperante. La asociación tiene como objetivo mejorar las condiciones de Beer, su pueblo de origen, y es un exponente claro del codesarrollo que se realiza desde Euskadi

“Tenemos un proyecto en colaboración con el ayuntamiento de Portugalete para ampliar el Centro de Salud”
Baba Ciss*

A pesar del bajo índice de población extranjera en Portugalete, sólo un 4,3 %, existe una amplia diversidad de nacionalidades que convierten a la villa en un lugar diverso.

“Hay una diversidad cultural importante. Yo creo que todos tenemos que aunar fuerzas, centros escolares, centros culturales y asociaciones… para que esa integración sea cuanto antes.”
Ana María Romo

Nuestra reflexión es válida para todos los Zumbidos que hemos realizado. Los testimonios de nuestros nuevos amigos de Portugalete refuerzan la necesidad de seguir trabajando para que las personas que vienen de otros países no sean rechazadas por su procedencia. Al fin y al cabo…

“Un buen amigo es un buen amigo, sea de donde sea”
Mariem Mahfoudh

* Fragmento de testimonios que aparecen en Zumbidos de Portugalete

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